skip to main |
skip to sidebar
Existen tres tipos de parálisis cerebral: espástica, atetoide y atáxica. El tipo más común de parálisis cerebral es la parálisis cerebral espástica. Un niño con parálisis cerebral espástica no puede relajar los músculos o podría tener músculos rígidos.
La parálisis cerebral atetoide afecta la capacidad del niño para controlar sus músculos. Esto significa que los brazos o piernas afectados por la parálisis cerebral atetoide podrían agitarse y moverse repentinamente. Un niño con parálisis cerebral atáxica tiene problemas de equilibrio y coordinación.
Un niño puede tener un caso leve o más grave de parálisis cerebral - realmente depende de la extensión del cerebro afectada y las partes del cuerpo que esa parte del cerebro controla. Si ambos brazos y piernas están afectados, el niño podría necesitar una silla de ruedas
Generalmente, la parálisis cerebral no impide que los niños vayan a la escuela, tengan amigos o hagan las cosas que disfrutan. Pero es posible que tengan que hacer estas cosas de manera algo diferente o podrían necesitar ayuda para hacerlas. Con computadoras para ayudarles a comunicarse y sillas de ruedas para ayudarles a movilizarse, los niños con parálisis cerebral a menudo pueden hacer muchas de las cosas que hacen los niños sin el trastorno.
Los niños con parálisis cerebral son como los otros niños. La diferencia es que se enfrentan con desafíos que les dificultan las tareas de todos los días. Lo que más quieren es sentirse parte del grupo y ser aceptados. Si conoces a alguien con parálisis cerebral, sé paciente. Si no puedes comprender lo que dice una persona con parálisis cerebral o si esa persona demora más en hacer las cosas, dale más tiempo para que hable o se mueva. Ser comprensivo es parte de ser buen amigo, y un niño con parálisis cerebral sabrá apreciarlo verdaderamente.
Objetivos: La terapia más popular y de mayor demanda entre los padres de los pacientes con parálisis cerebral (PC) es la inhalación de oxígeno hiperbárico (OH). En este trabajo nos propusimos revisar la bibliografía sobre OH en la PC para determinar su eficacia y riesgo. Revisamos las referencias en MEDLINE-PubMed (1996-2003) bajo los encabezamientos PC y OH. Desarrollo. Encontramos 16 referencias: cinco artículos (un estudio piloto no controlado, dos de un sólo estudio controlado, un comunicado de complicaciones y una revisión) y 11 cartas al editor. El estudio controlado demostró una mejoría significativa similar en la escala de las funciones motoras groseras, autocontrol, atención auditiva y memoria visual de trabajo en niños con PC tratados con OH (O2 = 100%; 1,75 AA) y placebo (O2 = 21%; 1,3 AA). Las complicaciones fueron otitis media barométrica (OMB) en un 50% de los niños tratados con OH y un 25% del grupo placebo. Los resultados fueron interpretados por los autores y el Comité Científico de la Academia Americana de Parálisis Cerebral y Medicina del Desarrollo, debido al efecto de participación. La Sociedad de Medicina Submarina e Hiperbárica de Sudáfrica recomendó no emplear OH en niños con PC, en base a los resultados de este estudio controlado. Tres cartas al editor interpretaron los resultados como que ambos tratamientos fueron efectivos. Conclusiones. No encontramos evidencias científicas que justifiquen el empleo de OH en niños con PC. Los efectos indeseables fueron OMB.